Los ‘renovados’ conservadores portugueses no quieren gobernar con el socialismo

Los ‘renovados’ conservadores portugueses no quieren gobernar con el socialismo

Los conservadores portugueses viven su refundación a través de un congreso marcado por la despedida del ex primer ministro Pedro Passos Coelho, que dejará su acta de diputado el 28 de febrero, y por el desembarco de su sustituto en la presidencia, Rui Rio, con un aviso contundente para los socialistas: «No existe y nunca existirá un bloque central».

Se retracta así el ex alcalde de Oporto de las intenciones que había exhibido semanas atrás, tal vez presionado por el empuje del CDS de Assunçao Cristas, que le obliga a no bajar la guardia para evitar la fuga de votos hacia los centristas.

Rui Rio dio la sorpresa en las recientes elecciones internas al batir al «resucitado» Pedro Santana Lopes, pero ahora los dos han sumado fuerzas para elegir listas de consenso a la dirección del PSD. Eso sí, con suspense incluido porque no fue hasta las cuatro de la madrugada que alcanzaron un acuerdo vital para enderezar el rumbo de una formación que tiene en el punto de mira recuperar el poder que le arrebataron el socialismo a través de una moción de censura impulsada por António Costa, con el sustento de la izquierda radical.

Ahí se fraguó el declive de Passos Coelho, aunque sin las medidas de austeridad que aplicó desde 2011 no habrían podido recogerse los frutos de la recuperación actual.

El emblemático busto de Francisco Sá Carneiro, el fundador del PSD fallecido en un extraño accidente a finales de 1980, presidía las sesiones de un congreso donde sobrevolaba la obsesión que persigue a los conservadores hoy: ¿cómo se pueden ganar las elecciones de 2019?

Los datos macroeconómicos respaldan claramente al Gobierno socialista, que puede presumir de haber bajado el paro a mínimos históricos: un 7,8%. De modo que, mientras continúe la tendencia, resultará difícil despojarles del «trono» de primer ministro, tal cual refrendan las últimas encuestas.

Por eso, el actual líder es consciente de que la sombra del apogeo de Passos Coelho le va a perseguir a partir de ahora, pues ganó dos elecciones legislativas y solo la pérdida de la mayoría absoluta en 2015 le convirtió en víctima de la maniobra socialista para compincharse con los comunistas y el Bloco de Esquerda.