Los mediadores del conflicto catalán intentaron evitar una DUI y el 155

Los mediadores del conflicto catalán intentaron evitar una DUI y el 155

Parecía que el conflicto catalán estaba resuelto. Ayer a las 13:30, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, convocaba a los medios de comunicación para anunciar lo que en un principio era una especulación, después una filtración y finalmente, lo que parecía la luz al final del tunel. Un pacto que consistía en que el presidente catalán convocara elecciones autonómicas y que la aplicación del artículo 155 de la Constitución quedara en suspenso.

Un pacto tan real que comenzaba el goteo de dimisiones en el PdeCat. Empezando por Jordi Cuminal, diputado del grupo parlamentario Junts pel Sí, que a través de la red social Twitter anunciaba que  “No comparto la decisión de ir a elecciones. Renuncio a mi acta de diputado y me doy de baja del PDeCAT”. No era la única dimisión. La ausencia de una DUI provocaba la renuncia de Albert Batalla, hombre fuerte del núcleo del expresidente Artur Mas.

Acorralado por los suyos, Puigdemont, retrasaba su intervención. Primero una hora, luego fueron dos; finalmente y hubo que esperarle hasta las 17:00 de la tarde. Durante ese tiempo, entraron el juego los mediadores. Una complicada tarea que desempeñaron el conseller de Empresa, Santi Vila, que se dejó la piel para hacer llegar mensajes conciliadores, en especial a través de la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Desde el PSC Miquel Iceta negociaba suavizar la aplicación del artículo 155. Incluso el Lehendakari Iñigo Urkullu. Una de las piezas clave. El PNV no sólo tiene relaciones con partidos nacionalistas sino que gobierna Euskadi con el PSOE; sostiene a Mariano Rajoy al apoyar sus Presupuestos e incluso tiene estuvo en asambleas de cargos promovida por Podemos.

Sin embargo, la ruptura de las negociaciones se produjo cuando el presidente catalán introdujo dos exigencias de última hora: que el Senado no aprobara la aplicación del 155 y la libertad de “los Jordis” .