La votación de la Asamblea Constituyente impuesta por Maduro acaba con al menos catorce muertos

La votación de la Asamblea Constituyente impuesta por Maduro acaba con al menos catorce muertos

La Fiscalía ha elevado a catorce los muertos relacionados con la jornada de votación de la Asambled Constituyente impuesta por Maduro. Una jornada que se anunciaba ya violenta y que se ha saldado con fuertes enfrentamientos en las calles y con esa cifra de víctimas morrales.

Se trata de dos hombres que habrían sido heridos «con armas de fuego» en el estado occidental de Mérida, de un candidato chavista a la ANC, así como de otras personas, una de ellas -Marcel Pereira- murió en Chiguará también en Mérida, y Ricardo Campos, secretario juvenil de Acción Democrática (AD), en Cumaná (Sucre, este).

Es el triste resultado de una jornada electoral en la que Venezuela se disponía a encajar el último golpe del presidente, Nicolás Maduro, y el resto de los jerarcas del régimen militar: la supuesta elección de una Asamblea Constituyente de la que saldrá una nueva Constitución que acabe con la más mínima limitación de Maduro en el poder. Las urnas electrónicas, para elegir a 545 candidatos del Gobierno para formar una Asamblea Constituyente estuvieron blindadas por la Guardia Nacional, las milicias bolivarianas y la inteligencia informática designada por el propio Gobierno de Maduro. Blindadas y semivacías en la mayoría de ciudades del país, salvo en las plazas controladas por el chavismo.

En Venezuela se votaba este domingo en medio de una fuerte presión oficial y con el rastro de sangre de 109 muertos en poco más de tres meses. Se votaba mientras se filtraba por los propios empleados públicos que a los funcionarios que no llegasen a hacerlo les habían advertido ya de se quedarían sin empleo para siempre. Y se votaba con algo más que una sospecha de que el resultado del escrutinio estaba escrito con letras de fraude.

 

El resultado: 8 millones de votos. Un dato imposible de comprobar que choca con las encuestas. Delphos reconoce a un 78% de la población que reclama un cambio de gobierno por la vía electoral mientras un 5% prefiere, directamente, un golpe de Estado. Aquellos votos del día del Carmen que se emitieron con luz y expresidentes iberoamericanos de taquígrafos (Laura Chinchilla, Vicente Fox, Tuto Quiroga, Andrés Pastrana…), dijeron no a lo que tras la votación de la Constituyente, será un hecho consumado. Otro más contra los restos de una democracia que dejó de serlo hace ya mucho tiempo.

El pronóstico de ayer para Venezuela era malo y el de mañana promete ser peor. Los venezolanos lo saben, pero todavía no se entregan. Ayer soñaban con hacer posible lo imposible, que no hubiera Constituyente. Hoy ya sabemos que Maduro la da por aprobada y que, con ella en la mano, terminará de apretar las tuercas a la oposición y lo que queda de instituciones del país.

  • Jesus Romano Sebastian

    Venezuela no se lo merece…