Macron da gracias a la Iglesia en el homenaje al Padre Hamel, asesinado hace un año por Daesh

Macron da gracias a la Iglesia en el homenaje al Padre Hamel, asesinado hace un año por Daesh

El presidente francés ha puesto como ejemplo de “perdón” el comportamiento de la Iglesia. Lo ha hecho, ante miles de personas, cristianos y musulmanes, que se reunieron en Saint-Etienne-du Rouvray para recordar el martirio y asesinato del Padre Jacques Hamel, el sacerdote francés de 85 años asesinado por dos jóvenes yihadistas el año pasado.

El homenaje al sacerdote asesinado dio comienzo a las 9 de la mañana con una misa celebrada por Monseñor Dominique Lebrun, Arzobispo de Rouen en la Iglesia donde aconteció el martirio. En la misa también participó el presidente de la República, Emmanuel Macron. A continuación fue descubierta una placa en memoria del Padre Hamel y se pronunciaron algunos discursos por parte de las autoridades.

En la homilía, Monseñor Lebrun subrayó que el Padre Hamel «hablaba en un lenguaje de amor. En esta iglesia lo obligaron al silencio. Pero su vida y su muerte hablan mucho más allá de lo que se hubiese imaginado. Y él habla a cada uno de nosotros». Entre los presentes había también representantes de diversas religiones.

Después de la misa, hubo un momento «republicano» por la paz y la fraternidad, con el descubrimiento de una placa, donde están grabados pasajes de la Declaración de los derechos del hombre y de algunos perfiles, algunas referencias sobre el mismo p. Hamel.

Monseñor Lebrun recordó «la sucesión de luces y sombras» que este año han marcado a Francia y dijo que los cristianos tienen una «responsabilidad inmensa: para ellos la fraternidad no es una opción». El prelado pidió a todos «abandonar la sombra del odio» y «de moverse juntos hacia la luz del amor».

También el presidente Macron subrayó la fuerza de la convivencia que fue más fuerte que el odio. «Asesinando al Padre Hamel-dijo Macron en su discurso- a los pies del altar, los dos terroristas creyeron poder sembrar la sed de venganza y de represalia. Pero fracasaron. Mi primer palabra es por lo tanto la de agradecer a la Iglesia de Francia por haber encontrado la fuerza del perdón. Os agradezco por haber donado a Francia este gran ejemplo. En estos tiempos de tribulación, vosotros permanecéis como incansables artesanos de paz».