El Vaticano acelera la beatificación del sacerdote asesinado por Daesh mientras celebraba misa en Francia

El Vaticano acelera la beatificación del sacerdote asesinado por Daesh mientras celebraba misa en Francia

Hace un año fue degollado. El asesinado era un cura rural, el padre Jacques Hamel, a sus 85 años. Los terroristas de Daesh decidieron matarle mientras celebraba misa con cinco feligreses en un pueblo del noroeste de Francia. Los dos jóvenes terroristas, que obedecían órdenes de Daesh desde el «califato» sirio-iraquí, fueron poco después abatidos por la Policía. Hoy en día, de hecho, sigue habiendo varios detenidos y el proceso judicial sigue su curso.

Pero el proceso que se acelera es el de honrar la memoria del padre Hamel, que desde abril ha conocido un impulso tras la petición del Papa Francisco de que se agilice la beatificación del sacerdote por su condición de «mártir por la fe».

El proceso se abrió oficialmente en abril y avanza con rapidez, por dos razones apuntadas por el padre Paul Vigouroux, encargado de conducirlo. La primera, la edad de los testigos de los hechos: algunos tienen más de 85 años. En segundo lugar, el deseo del Papa de hacer de la figura del padre Hamel un símbolo de la persecución que sufren los más humildes, y en particular los cristianos que dan la vida, de modo anónimo, en los países donde abunda el fanatismo islamista.

Para el padre Vigouroux, el proceso de beatificación de Jacques Hamel marca también un hito en la historia nacional: sería el primer sacerdote mártir de Francia desde la Guerra de la Vendée, en plena efervescencia revolucionaria. El carácter religioso de su sacrificio está fuera de dudas para los expertos. Además de las circunstancias de su muerte, varios testigos afirman haberle oído decir a su asesino: «Apártate Satanás». Según el postulador de la causa, «el padre Hamel no se dirigió a la persona que le asesinó sino al mal que le habitaba; respondió a la violencia con el amor, como un cristiano».