El ‘nuevo’ y podemizado PSOE. Por CARLOS CUESTA

¿Qué es el PSOE? O, mejor dicho, ¿qué queda de él?

El nuevo PSOE -si así se le puede llamar a una formación de discurso agotado y rumbo desnortado- se ha convertido, en manos de Pedro Sánchez y de sus militantes, en una mala imitación de Podemos.

Si Podemos plantea una moción de censura, Sánchez anuncia inmediatamente su deseo de formar una gran alianza para tumbar al Gobierno de Rajoy. Si Podemos se reivindica como el alma del 15-M, Sánchez sale corriendo a declararse el ombligo del movimiento antisistema. Y si la formación morada defiende el derecho de Cataluña a votar la voladura del eje de la Constitución Española, el líder socialista no tarda un segundo en recoger la “plurinacionalidad” como regalo a los partidos separatistas y, supuestamente, gran aportación al progreso de las capas sociales más desfavorecidas de España.

“España es una nación de naciones con una única soberanía, la de todos los españoles, y con un único Estado. Un Estado que 40 años después exige reformarse, culminar su ser federal y perfeccionar el reconocimiento de su carácter plurinacional”. Así ha sido la frase estrella de Sánchez en el Congreso socialista. Así de imposible: ¿si son varias naciones, cómo imponerles la soberanía de un todo y no amparar jurídicamente la de cada una de ellas?

Una frase tan incomprensible que, para entenderla, quizás sea lo mejor tirar de hemeroteca. Porque el mismo Sánchez que acaba de plasmar esa fórmula fue el que hace escasos meses en su discurso en Tarragona afirmó que esa “plurinacionalidad” exige una reforma constitucional que contemple que “España es una nación de naciones y Cataluña es una nación”. “Yo defiendo el autogobierno ante el retroceso y ataque sistemático que ha hecho el Gobierno de Madrid con el de Cataluña, con la Lomce por ejemplo”, añadió. Porque, según Sánchez, “necesitamos a todos los catalanes progresistas y catalanistas porque hemos de regenerar la vida política y social en España”.

Es decir, que su plurinacionalidad supone un cheque en blanco con una única condición: que le respalden en su plan de “regenerar la vida política” española. Es decir, en su objetivo de desbancar al Gobierno de Rajoy.

El propio Fernández Vara reivindicó la semana pasada la entrega a la Generalitat de los artículos tumbados por el Tribunal Constitucional en su sentencia sobre el actual Estatuto catalán. Olvidando ambos líderes socialistas un pequeño detalle: esos artículos fueron tumbados por inconstitucionales. Porque, como recordó la sentencia de aquel Estatuto, “la Constitución no conoce otra que la nación española” y ningún texto legal puede “desconocer” la “indisoluble unidad de la nación española”.

¿Este es el nuevo PSOE? ¿La copia barata de un partido populista? Cada uno elige su futuro.

Columna publicada en El Mundo por Carlos Cuesta.